
Si Dios te odia, ódiale tú a él.
He aquí la pesadilla de mi existencia.
He aquí un mundo en estado de decadencia.
Heme aquí.
Soy un monstruo, si, pero soy lo que el mundo ha hecho de mi.
¿Violencia? Si.
Necesaria, también.
Si te sonríen, desconfía.
Recuerda, perdonar no hace que olvides.
Y gracias ti me he convertido en lo que más odiaba y no me arrepiento de nada.
Hoy voy a tomarla con quien sea, con cualquiera.
Ya no se si siento miedo o es simplemente un vulgar camuflaje de carnaval.
Ya no se si es que he cedido o es que me siento cohibida.
Tal vez sea todo y nada.
Solo se que volveremos clamando venganza.
Somos visionarios.
Somos rebeldes.
Somos unos endemoniados cabrones.
Somos alegría y pesadillas.
Somos orgullosos.
Somos voluntarios.
Somos manifestantes.
Pero lo más importante de todo es que somos amigos.
Así que…
Dominemos a los demonios de nuestras pesadillas pues los hombres a veces necesitamos del terror para asustarnos y sentirnos niños otra vez. Pero creo que es suficiente, cuanto más miedo más bloqueo y es que ahora no puedo escribir lo que siento, porque ninguna palabra es lo suficientemente bueno ni lo suficientemente trágica.
Y cada día que pasa me levanto aterrada. Es un miedo que causa pánico, descontrol, temor a regresar en la madrugada a casa, temor de que ellos nos encuentren y algún día por fin consigan matarnos. Un día fue una paliza pero al siguiente fue un apuñalamiento a sangre fría y tú estabas tendido en aquella cama de hierro, en una habitación blanca, en un hospital riendo y clamando venganza.
No vais a matarnos.
No vamos a permitirlo.
NO podemos pactar con las dificultades; o las VENCEMOS o NOS vencen...
Vaso mitad lleno, miradas de optimismo.
Seremos libres, LO SEREMOS.
Alcemos las copas, Brindemos por nuestros pecados.
.jpg)





